Paz y Paciencia
Me disculparán quienes me tilden de político y de propagandero de mi padre, pero no puedo evitarlo, quisiera que lean esto.
PAZ Y PACIENCIA.
Por una de esas extrañas formas como funciona la mente humana y que a otros humanos nos son difíciles de comprender, en la Historia Universal a los autócratas se les ha tratado al principio de sus gestiones con una deferencia y consideraciones dignas de mejores causas.
A pesar de que ellos rara vez ocultan sus intenciones, una especie de mecanismo de negación psicótica hace que quienes tienen en su momento el poder de hacer algo para detenerlos, se abstengan utilizando racionalizaciones como: “Hay que tener paciencia”. “Hay que ver su gestión para juzgarlo” y una ya muy famosa del infausto embajador John Maisto, acerca del más reciente autócrata y oligarca (esta última palabra significa “gobierno de pocos” y no de ricos, como lo han querido manejar los verdaderos oligarcas) latinoaméricano: “Hay que ver lo que hace y no lo que dice”
Más adelante, a medida que se pierde la libertad en sus países y cada vez se les ven las uñas de las garras opresoras más afiladas y prominentes, la política internacional es como la de una buena maestra de kindergarten dirigiéndose a un alumno tremendo: “Mire Presidente. Pórtese bien. La gente lo está viendo. ¿Qué van a decir los demás? Si sigue así lo vamos a pasar a la COS (Comisión de los Oídos Sordos) que existe en la OEA, en la ONU y en la OTAN y en la….”.
Y el tipo se ríe de eso.
Se sale de la OEA, de la ONU, de la OTAN y de la….que sea, y continúa su voraz rapiña de libertades y riquezas.
Al final, si no queda más remedio, la cosa termina con una invasión, una cruel guerra civil o unos cascos azules apuntando a unos negritos arrodillados en el suelo. (Claro, existe el caso cubano, pero esa es la excepción que confirma la regla).
Así ha sido la historia hasta nuestros días.
Por esa experiencia han pasado desde Hitler, Mussolini, Stalin y Caesescu hasta los más recientes Castro, Amin, Kim IL Sung, Milosevic, Pinochet, Noriega y el señor que nos “gobierna” hoy en día.
En uno de mis libros cito una frase que reza así: “Existe un punto en el cual la tolerancia ya no es una virtud”.
Esta reflexión habría que repetìrselo a aquellos países que siguen esperando y pidiéndonos calma y paciencia.
No sea que manteniendo la política negadora que usaba el Santo Job con respecto a sus penurias, alguien al final nos hable como lo hizo Churchill con Chamberlain: “Ha escogido entre la guerra y el deshonor. Y al escoger el deshonor, ha escogido también la guerra”.
C.L
Comentarios
Expresa tus comentarios aquí.
Si quieres acompañar tu comentario de una imagen crea una cuenta en gravatar!

Tweet This